El pasado mes de mayo y durante el Fortune Leadership Summit, en Orlando, organizado por la revista Fortune y Gazelles tuvimos la oportunidad de escuchar a Rabbi Stephan Barrs, un ponente que no estaba en la agenda y que actuó como un telonero de otros ponentes.
Rabbi Stephan empezó diciendo que nos hablaría de matemáticas, y todos los asistentes expectantes, nos dijimos, qué? aquí? ahora?, Nos anunció que en la vida sólo son importantes 4 números y así fue capaz de captar la atención de toda la sala que se quedó muda.
Inmediatamente empezó su charla solicitándonos que pensáramos y formáramos una imagen del que había sido el mejor día de nuestra vida, nuestro día favorito, y nos pidió que anotáramos un 10 al lado de este día.
El mío está relacionado con días felices cuando he conseguido algo que me ha costado esfuerzo y he podido compartir esta alegría con mis seres queridos.
Inmediatamente después nos solicitó poner nota al día anterior y al actual en función de la escala del 10 anterior. Y finalmente nos pidió que pusiéramos la nota del día siguiente. Ahí me puse un 8, pensé en lo mucho que me queda por hacer de un tema que urge y además estaré pendiente de unos resultados.
Cuando estaba aún con mis pensamientos del día siguiente Rabbi Stephan dijo algo al que no estaba preparado oir:
“la única incapacidad en la vida es una mala actitud”
Si como yo, evalúas tu nota para mañana menos que “10”, tus expectativas van a desanimar tu actitud.
Entonces dijo:
“No tenemos éxito porque estamos motivados, sino que, estamos motivados porque sabemos que vamos a tener éxito”
Y entonces cambié mi nota a 10. Si me lamento de lo mucho que tengo que hacer y pienso que no voy a poder realizarlo todo, seguramente no lo alcanzaré. Mejor es prepararse para mañana con la mente positiva de que será un día muy productivo con aporte de valor, ayudando a los demás y siendo un día divertido.
Generalmente en las sesiones de formación de grupo empiezo haciendo una pregunta para romper el hielo y así facilitar la comunicación entre todos los participantes. En estos últimos meses he utilizado, el juego de los 4 números más importantes en nuestra vida. El resultado es asombroso, de tan simple que es “este juego” es increíble la movilización y respuesta de los participantes.
Lo importante es destacar que la actitud depende de uno mismo, incluso en períodos o tiempos que las cosas no salen lo bien que quisiéramos, lo tomaremos distinto en función de nuestra actitud, y ello nos ayudará en el día a día. Todas las mañanas me digo e incluso lo comparto con mi esposa, hoy será un gran día. Luego por la noche lo vemos, pero incluso en las cosas que no salieron como esperábamos encontramos aprendizaje que nos ayuda en otros temas y días.
Los CEO y sus equipos se dan cuenta que lo importante no es motivar a sus colaboradores, sino procurar que su actitud para la realización de su trabajo sea positiva, que quieran realmente hacerlo bien y cumplir con su trabajo. Procurar una buena actitud va por delante de una motivación, que nunca sabemos cuál es la buena.
La actitud siempre va delante de la motivación.
Los resultados de una empresa están precedidos de la buena actitud de las personas que trabajan cada día. La actitud está ligada a los valores y a la forma de hacer. Aconsejo a los Directivos a ocuparse más en provocar una buena actitud de sus colaboradores y no en los problemas de motivación que siempre son irresolubles per se.